Ayer por la tarde
recibíamos por medio de su sobrino Patxi, la noticia del fallecimiento de
nuestro hermano portador Jesús María -Txuma- Górriz Irisarri. A la hora de tenerle
presente, rezar por su alma, e intentar reconfortar a su familia y allegados, vienen
a la mente una serie de recuerdos de quienes como Txuma, hemos sido testigos y
actores de más de medio siglo de la historia de Pamplona.
En los
pasillos, patio, y sacristía de Jesuitas,
o en las colonias de Baráibar, le conocíamos como “El Rubio” entre los hermanos Górriz. La
vida hizo que al abrigo de la Hermandad de la Pasión, uno reviviera la Pamplona
de los 70, reencontrándose con Txuma, su hermano Josetxo y posteriormente con
su sobrino Patxi.
Una de
las lecciones que enseña año tras año la Hermandad, es que nadie somos inmunes
al paso del tiempo, y cómo las fuerzas -que no el espíritu- nos van abandonando progresivamente. Txuma no fue una
excepción y tras su labor profesional en el estacionamiento regulado de
Pamplona, era común verle charlando reposadamente
con amigos en terrazas de la calles Abejeras o Sangüesa, la misma donde tantos
años estuvo el emblemático negocio familiar Muebles Górriz.
En
nombre de todos los hermanos portadores del Paso de la Caída, nuestro acompañamiento
en el dolor y esperanza en la Resurrección para su familia y allegados.







