jueves, 30 de julio de 2026

DE LA ESTUPEFACCIÓN AL AGRADECIMIENTO

XVIII Domingo, tiempo ordinario, ciclo A (Mateo 14,13-21)      

En Jesús las emociones expresan la realidad de su persona y describen siempre el movimiento amoroso de su libertad. Él ama a los hombres y dar la vida por nosotros no es un complemento de su biografía, sino el contenido de su misión. Por eso, su deseo de soledad, una vez más interrumpido por la multitud, no supone apartarse de los hombres. Él nunca está lejos, pero nosotros, en grupo y «por tierra», debemos seguir «desde los poblados» a quien, en «barca, a solas», marchó a «un lugar desierto».

Jesús, anticipando lo que será el misterio de la Iglesia, implica a los discípulos en el milagro que realiza. Son ellos los que, ante lo que se suscita en torno a su Maestro, han de dar respuesta. Si aparece una multitud y es tarde y se encuentran en descampado, lo obvio, desde la nueva mirada que establece Jesús, es que hay que alimentarlos. Los discípulos han de aportar lo poco que tienen y son los encargados de repartirlo y aun de recoger lo que sobre. Es decir, son los que más han de admirarse y, por tanto, también los más agradecidos. De los demás sabemos que han comido. Los discípulos no solo han visto y oído, sino que el Señor ha contado con ellos para realizar el milagro. Han sido educados en la compasión de Jesús para que, cuando él ya no sea visible, tengan la certeza, como recuerda san Pablo, de que él sigue cerca, de que nada puede separarnos del amor de Cristo y de que «en todo vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado».

 (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/2-8-2026/lecturas/


 


 

31 de julio SAN IGNACIO DE LOYOLA

 A MAYOR GLORIA DE DIOS



jueves, 23 de julio de 2026

CAMINO Y GRACIA

 XVII Domingo, tiempo ordinario, ciclo A (Mateo 13, 44-52)

             Para encontrar el tesoro o la perla del amor de Dios, hay que acercarse a la humanidad de Jesús. Nos cuesta contar con los medios humildes: los sacramentos, que, a pesar de su eficacia, se nos presentan bajo signos sensibles, aunque elocuentes, y la sabiduría que pidió Salomón para obrar siempre con rectitud y discernir el bien del mal. Si en el Antiguo Testamento la ley era el tesoro escondido que había que descubrir hasta exclamar con el salmo: «¡Cuánto amo tu ley, Señor!», en el Nuevo, el tesoro es Cristo, que no solo muestra el camino, sino que también nos da la gracia para poder recorrerlo.

       (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/26-7-2026/lecturas/





25 de julio, SANTIAGO APÓSTOL, PATRONO DE ESPAÑA.

 Solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España (Mateo 20, 20-28)

      Santiago fue uno de los tres apóstoles que estuvo con Jesús cuando resucitó a la hija de Jairo, y asistió también a la transfiguración. No es extraño que se considerara preparado y digno para ocupar un lugar de honor cuando el Señor instaurara su reino, como se atreve a pedir su madre. Podría ser que, junto al deseo sincero de servir a Cristo, en nosotros se mezclen sentimientos de reconocimiento y ambición. A ello puede contribuir una valoración positiva de los demás y los éxitos personales.

    Jesús reconduce la conversación. Ellos pedían reconocimiento (a derecha e izquierda) y él les propone amistad: «¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?», invitándoles a entrar en comunión con su vida y su destino. Pocos años más tarde, Policarpo, un discípulo de Juan que morirá mártir, orará a Dios: «Te bendigo porque me has juzgado digno de este día y de esta hora, de tomar parte en el número de los mártires, en el cáliz de tu Cristo». Lo que a primera vista parece solo una exigencia se descubre después como una gracia.

           (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas para la Misa de esta Solemnidad

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/25-7-2026/



viernes, 17 de julio de 2026

PACIENCIA INDIVIDUALIZADA

 

XVI Domingo del Tiempo Ordinario A (Mateo Mt 13, 24-43)

La parábola del trigo y la Cizaña nos puede traer a colación el tema de Cuál es el origen del mal, ¿por qué hay guerras?, ¿cuál es la razón de que se sigan cometiendo crímenes?  Benedicto XVI, en la homilía de inicio de su pontificado, reflexionaba así: «No es el poder lo que redime, sino el amor. Este es el distintivo de Dios: él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia».

La  paciencia de Dios no se limita a los acontecimientos de la historia, sino que la ejerce con cada ser humano. La historia secular, y algunos episodios de la eclesiástica, ofrece ejemplos en los que la «coexistencia» de buenos y malos, y la prisa por establecer lo que se consideraba justo no solo trajo inquietud, sino que llevó a tomar decisiones drásticas que en ocasiones generaron crímenes aún peores. Un pensamiento del cardenal Newman que puede aportar luz y sosiego: «Al estudiar la historia de la Iglesia, vi con gran claridad que el error del que se originaban luego las herejías consistía normalmente en insistir a destiempo por alcanzar una verdad, contra la prohibición de la autoridad de la Iglesia. Cada cosa tiene su momento; mucha gente que desea que se corrija un abuso (…) no se plantea siquiera si ese es el momento adecuado para hacerlo. Como saben que, mientras vivan, no habrá ningún otro que haga nada de lo que ellos pretenden, se niegan a escuchar la voz de la autoridad, malogrando así una obra buena, en ese momento, y haciendo imposible que otro (…) la lleve a término felizmente el siglo siguiente. Ante el mundo, aparecerá como un audaz campeón de la verdad y un mártir de la libertad de pensamiento; lo cierto es que la autoridad hace bien en callarle».

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/19-7-2026/lecturas/



viernes, 10 de julio de 2026

NO ES CULPA DEL SEMBRADOR

 

XV Domingo del Tiempo Ordinario A (Mateo 11,25-30)

 

«Aquí sí que es posible que la roca se transforme y se convierta en tierra productiva, y que el camino deje de ser pisado y se convierta en tierra fértil, y que las espinas desaparezcan y dejen crecer exuberantes las semillas. De no haber sido así, el Señor no habría sembrado. Y si no en todos se dio la transformación, no fue ciertamente por culpa del Sembrador, sino de aquellos que no quisieron transformarse. Él hizo cuanto estaba de su parte; si ellos no cumplieron su deber, no fue ciertamente culpa de quien les mostró tanto amor».

San Juan Crisóstomo.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/12-7-2026/lecturas/

 



jueves, 2 de julio de 2026

YUGO QUE NI PESA NI PRIVA DE LIBERTAD

 

XIV Domingo del Tiempo Ordinario A (Mateo 11,25-30)

En la oración que Jesús hace al Padre en el evangelio de hoy encontramos tres momentos: lo que dice a su Padre, lo que dice sobre sí mismo y lo que nos dice a nosotros.

 Comienza con un  agradecimiento  porque se cumple lo que su Padre quiere. Esa es la alegría del Hijo. Lo inefable de la comunión dentro de la Trinidad resuena en estas sencillas palabras de Jesús.

En segundo lugar vemos como en Jesús, el Verbo encarnado, se unen y abrazan el anhelo de plenitud del hombre y el deseo de Dios por colmarlo con su amor. El misterio que Jesús vive, como Dios y como hombre, quiere llevarlo a todos.

Entramos entonces en el tercer momento: la mirada de Jesús se dirige a los que están a su alrededor invitándoles a unirse a él. Solo podemos conocerlo si participamos de su vida. Desde su abundancia se ha abajado para que podamos acercarnos a él desde nuestra pequeñez. Agobio y cansancio son indicadores de una vida insatisfecha y necesitada. El Eterno ha venido a buscarnos para que podamos descansar en él.

La salvación nos llega por la cruz de Jesús y por compartir su destino. Meditando sobre la crucifixión, dijo Benedicto XVI: «El yugo de Dios es la voluntad de Dios que nosotros acogemos. Y esta voluntad no es un peso exterior, que nos oprime y nos priva de la libertad».

 

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/5-7-2026/lecturas/

 



viernes, 26 de junio de 2026

CAPACITADOS PARA AMAR POR QUIEN NOS AMA

 XIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo 10, 27-42)

Jesús quiere vivir en sus discípulos y no solo para la fruición del amor. La unión de cada alma con él y la fidelidad de los que perseveran a su lado es causa de alegría en el cielo. Pero, además, cada cristiano, si está verdaderamente unido a Cristo, lo acerca a otros que así tienen la oportunidad de responder a la llamada de Dios. La semilla del bien que hacemos a otros también es fecunda en nosotros porque el que nos mueve a obrar el bien es el mismo Dios. Él no nos trata como instrumentos prescindibles, sino que nos capacita para amar porque nos ama.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/28-6-2026/lecturas/

 






viernes, 19 de junio de 2026

NO TEMÁIS

 XII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo 10, 26-33)

La vida cristiana no es temeraria, pero siempre es comprometida. Acoger a Cristo no es esconderlo, sino permitir que se manifieste en nosotros. Tampoco es dejarlo al descubierto sin que vaya acompañado por el ejercicio de la caridad. Es algo que vamos aprendiendo en sintonía con el evangelio y en la amistad con los santos. Jesús, en primer lugar, anima a no tener miedo de dar testimonio. La luz y la azotea aluden a la presencia pública, pero no se proclama una ideología, sino que se comunica una buena noticia, que ya se está realizando en quien la anuncia.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/21-6-2026/lecturas/




jueves, 11 de junio de 2026

GRATIS ET AMORE

  XI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A (Mateo 9,36–10,8)

Dios lo conoce todo: ve nuestro pecado y la deformación que produce en nosotros, la destrucción que nos causa. Su mirada no se puede separar de su amor y por eso brota en él la misericordia. Que nos ayude a corregirnos si nuestra tendencia es ver antes culpables que personas heridas.

Jesús utiliza dos imágenes. Una describe el estado del hombre: «ovejas que no tienen pastor»; la otra, el plan de Dios: «la mies es abundante pero los trabajadores pocos».

La oración a Dios para que envíe trabajadores contempla esas dos situaciones en un mismo escenario, que es el de nuestra historia. No habría impulso misionero ni perseverancia en la caridad o fervor en la oración si se desconociera el dolor del mundo, pero tampoco si se olvidara el triunfo de Dios sobre el mal. Pero el relato nos desvela también que esa petición la inició y la mantiene Jesucristo, quien nos llama a anunciar y entregar aquello que él nos trae sin exigir nada a cambio, ya que cualquier precio devaluaría el don.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/14-6-2026/lecturas/




viernes, 5 de junio de 2026

CORPUS CHRISTI - CÁRITAS

 



ADORAR, ACOGER, TESTIMONIAR.

 Solemnidad del Corpus Christi (ciclo A: Juan 6, 51-58) Colecta pro Cáritas Diocesana

 En la fiesta de hoy, en muchos lugares, el Santísimo es solemnemente procesionado por las calles de nuestros pueblos y ciudades. Eso nos recuerda que, cuando recibimos al Señor sacramentado en nuestro interior, él también espera que su vida se manifieste en nosotros. Es decir, hacer que los demás puedan comprender la maravilla de recibir el sacramento de la Eucaristía. Además, con nuestras palabras hemos de  dar  testimonio y mostrar que la fuerza que nos sostiene en todo momento es un amor que no nace de nosotros, sino que viene de lo alto. El mismo Jesús que esperamos contemplar un día cara a cara se acerca ahora sacramentalmente para que no desfallezcamos en el camino. Proclamamos el misterio, adoramos la presencia y acogemos en nuestro interior al Señor para que su vida se manifieste en la nuestra y se desborde en las obras de caridad.

  (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

         

Lecturas de la Misa de este Domingo.

 https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/7-6-2026/lecturas/

 



jueves, 28 de mayo de 2026

CUANDO NUESTRO AMOR REFLEJA SU AMOR

 Solemnidad de la Santísima Trinidad (Juan 3, 16-18)

En la solemnidad que hoy celebramos, la Iglesia nos guía para acercarnos al Misterio de Dios en su vida íntima. Inabarcable para nosotros, incapaces de explicarlo, somos atraídos por él; cuanto más crece nuestra relación con Dios, más infinitamente amable nos parece este Misterio. El Padre se nos da a conocer a través del rostro del Hijo, el Espíritu Santo es el que nos enseña a reconocer a Cristo; y el mismo Espíritu Santo permanece en la invisibilidad, aunque lo reconocemos por el rumor de sus acciones y los frutos que produce. Lo que no sabemos expresar y que se da en Dios de forma eminente se realiza en nosotros de alguna manera: nuestro amor refleja su Amor; nuestra bondad, su Bondad; nuestra alabanza proclama su Gloria.

 Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/31-5-2026/lecturas/




jueves, 21 de mayo de 2026

SIN ÉL NADA VALEMOS

 Domingo de Pentecostés ciclo A ( Juan 20, 19-23)

El Espíritu Santo asegura nuestra fidelidad a Cristo y su presencia. Lo hace de muchas maneras. Nos ilumina para que podamos comprender sus enseñanzas y seamos conducidos a la plenitud de la verdad, es invocado en la celebración de la Eucaristía para hacerse sacramentalmente presente y nos mueve interiormente para que nuestras obras sean según el querer del Corazón de Jesús. El Espíritu Santo nos instruye, pero también graba la ley del Señor en nuestro corazón.

Si nos abrimos al don del Espíritu Santo, encontraremos bálsamo y consuelo para las heridas de nuestro corazón, así como fuerza para vivir en el amor la libertad que nos ha ganado Cristo. Sin el Espíritu Santo, nuestras obras podrán ser exteriormente perfectas, pero estarán muertas, pues el Espíritu Santo es el amor y, sin él, nada valemos.

        (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/24-5-2026/lecturas/



jueves, 14 de mayo de 2026

CERTEZA DE NO ESTAR SOLOS

 Solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor (Mateo 28, 16-20)

Jesús ha subido al cielo, pero no para alejarse de nosotros, sino para permanecer en nuestra compañía. Sus discípulos lo ven desaparecer entre las nubes, pero no deben quedarse mirando al cielo. El mismo Señor les ha dicho: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

No miramos al cielo abstrayéndonos de la realidad, sino que nos movemos en la historia con la esperanza de alcanzar los bienes eternos. La certeza de que el señor está cerca de nosotros, el compromiso evangelizador y la esperanza en la vida eterna se entrelazan en un mismo dinamismo, cuya fuerza motora es el amor de Jesús.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/17-5-2026/lecturas/



jueves, 7 de mayo de 2026

CUSTODIAR, PRACTICAR Y AGRADECER.

 VI Domingo de Pascua (Juan 14, 15-21)

            La relación que Cristo quiere establecer con cada uno de nosotros no es general, sino personal. Por eso, en tono de confidencia, les dice: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos». Son palabras dirigidas a los apóstoles pero que, en la intimidad, resuenan en cada uno de nosotros. Guardar sus mandamientos es custodiar su amor, el cual, para que no se debilite, debe ser practicado. Guarda el amor de Cristo quien ama con la gracia de Cristo. De esa manera, no dependeremos de las circunstancias del momento, ni estaremos necesitados de continuas emociones, sino que seremos sostenidos por la certeza de la cercanía de Jesucristo y por su amor, y desearemos corresponderle con nuestro agradecimiento.

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magnificat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/10-5-2026/lecturas/