XVII Domingo, tiempo ordinario, ciclo A (Mateo 13, 44-52)
Para encontrar el tesoro o la perla del amor de Dios, hay que acercarse a la humanidad de Jesús. Nos cuesta contar con los medios humildes: los sacramentos, que, a pesar de su eficacia, se nos presentan bajo signos sensibles, aunque elocuentes, y la sabiduría que pidió Salomón para obrar siempre con rectitud y discernir el bien del mal. Si en el Antiguo Testamento la ley era el tesoro escondido que había que descubrir hasta exclamar con el salmo: «¡Cuánto amo tu ley, Señor!», en el Nuevo, el tesoro es Cristo, que no solo muestra el camino, sino que también nos da la gracia para poder recorrerlo.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/26-7-2026/lecturas/

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