X Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B (Marcos 3, 20-35)
El
pecado ha de erradicarse y si el demonio ocupa algún lugar debe ser expulsado.
El descendiente de la Mujer que derrota definitivamente al demonio y nos libera
de la esclavitud del pecado es Jesús. De ahí lo terrible de acusarle de alguna
complicidad con él. Pecar contra el Espíritu Santo es negar esa victoria y no
acogerse a lo que por ella nos es concedido: el perdón y la gracia.
Jesús
no niega la importancia de los vínculos de la carne, pero los sitúa por debajo
del orden de la gracia. Jesús ha venido al mundo para, en obediencia al Padre,
formar una nueva familia: la de los hijos de Dios. María, la primera, participa
de ese designio y también nos ayuda a nosotros a acoger la enseñanza de su Hijo
y cumplir la voluntad de Dios.
Lecturas de la Misa de este
Domingo.
L-I-B-TPO
ORDINARIO 10-19 – LECTURAS DE LA MISA (wordpress.com)

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