II Domingo de Adviento, ciclo B (Mc 1,1-18)
Isaías, siglos antes de Cristo,
proclama: «Consolad, consolad a mi pueblo». Lo que a ellos se anunció como
profecía nosotros lo recibimos ya cumplido, pues conocemos lo que Cristo ha
hecho por nosotros y cómo se ha ofrecido por nuestros pecados. Por ello tenemos
a la vista que en Él nuestro crimen ha sido pagado. En Él hemos sido
rescatados. Aun así, necesitamos las palabras consoladoras de Isaías, porque en
nuestro corazón hay heridas y no siempre tenemos ante los ojos «al Señor que
llega con poder».
Por otra parte, Juan Bautista llama
a la conversión, es decir, a volverse hacia Dios y a no descuidar en ningún
momento que la salvación nos viene por Cristo.
El Adviento nos sitúa entre esos
dos polos. Necesitamos la gracia de Dios para ser transformados, pero podemos
ya estar alegres por conocer su amor.
Lecturas de la Misa de este Domingo.
https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-b-adviento/#_DOMINGO_II_adviento

No hay comentarios:
Publicar un comentario