XIV Domingo del Tiempo Ordinario A (Mateo 11,25-30)
Jesús pasa de hablar con su Padre del cielo a dirigirse a los que le rodean (incluidos nosotros). Jesús,con entusiasmo, da gracias a su Padre porque ha revelado los misterios del reino a los pequeños y, a continuación, les habla a estos. No hay escisión entre lo que Jesús dice en la oración y lo que revela a los hombres. Al Padre le habla de
los pequeños y a estos del Padre. La grandeza de esa revelación (el amor de Dios Padre que se nos da a conocer en su Hijo) ha escapado a los sabios y entendidos. Dios, que se ha abajado por la encarnación, es conocido por quienes no se elevan sobre sí mismos y acogen con sencillez la salvación que se les ofrece.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2023-07-09

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