III Domingo de Cuaresma, ciclo A (Juan 4, 5-42)
El encuentro de Jesús con la mujer
samaritana nos llama a ponernos delante de Él.
Jesús
va conduciendo a la mujer a que reconozca que tiene necesidad de un agua que no
es la del pozo de Jacob, que hay una sed en lo profundo de su corazón que hay
que dejar que se manifieste con todo su ardor, porque delante de ella se
encuentra el que puede saciarla: «El que beba del agua que yo le daré nunca más
tendrá sed». Así lo que Jesús nos ofrece es «el don de Dios», su amor, el
Espíritu Santo. Es algo demasiado inesperado e inmenso que, además, se nos da a
través de la humanidad de Jesús, de alguien que quiso hacerse uno de nosotros.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2023-03-12

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