XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C (Lucas 17,11-19)
Es bueno revisar si la
salvación que anhelamos coincide con la que realmente nos ofrece el Señor.
Nuestra perspectiva puede ser más limitada y reducirse a lo urgente, a lo que
en un momento determinado nos atormenta. La salvación que se nos da en Cristo
es más profunda, se dirige a nuestro corazón, e incluye la relación personal
con Él. En el comienzo del relato de los
diez leprosos, éstos permanecen «a lo lejos», ya que no pueden acercarse a nadie
por su enfermedad. Su oración es de súplica, creyendo en el poder de Jesús
sobre su enfermedad. Sólo uno demostrará una fe más profunda que le conduce a
la salvación. Es el que vuelve para dar gracias. Ahora, ya limpio, no ha de
permanecer a distancia y se acerca para postrarse «a los pies de Jesús». Podía haberse quedado en la contemplación de
su limpieza, admirándose de un suceso prodigioso, pero se da cuenta de que ha
sido curado por el poder de Dios y que, por tanto, ha sido también invitado a una
relación más personal y profunda con él.
. (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-10-09

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