sábado, 3 de abril de 2021

SEMANA SANTA CON PASOS APADRINADOS

 PILAR FDEZ. LARREA  Diario de navarra 2 de abril de 2021


La Hermandad de la Pasión impulsó, en el segundo año sin procesiones, la iniciativa Apadrina un Paso. Han participado doce parroquias, los pasos se trasladaron de manera simbólica y se hermanaron así con el pueblo

 

La Hermandad de la Pasión impulsó, en el segundo año sin procesiones, la iniciativa Apadrina un Paso. Han participado doce parroquias, los pasos se trasladaron de manera simbólica y se hermanaron así con el pueblo

Gastón Belzunce Manterola, farmacéutico, 53 años, lleva una decena de años en la Hermandad de la Pasión, a la que pertenecen su padre y su hermano, como portador del Descendimiento de la Cruz. “Un domingo de Ramos, en misa vi un cartel en el que se indicaba que se necesitaban voluntarios, conocía la Hermandad por mi familia y pensé, alguien tiene que hacerlo, porque era un tiempo en que había muchas personas veteranas y tal vez una crisis de vocaciones, de voluntarios para portar los pasos. Me parecía una pena que se pusieran ruedas a los pasos por ese motivo, porque entonces ya deja de serlo”, considera.

 

Agradece la labor y el apoyo del jefe de paso, Luis Ursúa. “Un primo mío más joven estaba en ese paso y me puso en contacto, entonces ya existían los WhatsApp y es una herramienta que facilita mucho la comunicación, apunta que en el paso son 38 portadores, “un grupo heterogéneo”.

 

“Llevar un paso es muy gratificante, al principio imaginaba tal vez algo distinto, pero cuando vas en silencio, por las calles de Pamplona y se hace de noche, con la caperuza, ves las caras, la espiritualidad en los rostros, te emociona estar dentro del paso, la majestuosidad que le aporta la música....”, reflexiona. En este contexto, Gastón Belzunce explica que, cuando le hablaron de Apadrina un Paso se planteó: “Si hay que hablar de eso, de todo lo que he vivido, no tengo problema”.

 

Con Rafael Ostiz Latasa se desplazó a la parroquia de San Miguel de Pamplona, donde habían apadrinado el Descendimiento, y ambos dieron testimonio. “Ha sido una bonita experiencia”.

 


 

 Gastón Belzunce, junto al paso del Descendimiento. JESÚS CASO

 

María Luisa Gabás Arbués, enfermera de 55 años, casada y madre de cuatro hijos, apoya su testimonio en su devoción a la Madre Soledad. Es hermana de la Soledad desde hace años, no recuerda con precisión cuántos. “En casa siempre hemos tenido mucha devoción a la Dolorosa y nos llevaban a ver las procesiones”, sostiene que, en ese contexto, el suyo fue un camino natural, cercano a la Virgen y también “como una manera de participar y colaborar en la Pasión del Señor”. “Como Hermana de la Soledad soy una más, colaborando allí donde hace falta y desde hace seis años en Junta”, añade que en esta última etapa ha colaborado en distintas tareas, ha sido dos años camarera de la Dolorosa y ha participado en distintas comisiones.

 

Apadrina un Paso ha sido, subraya, “un gran regalo”. “Ante esta pandemia el año pasado tuvimos que celebrar la Semana Santa desde nuestra casa, este año será sin procesiones, pero de manera más activa, con el fin de dar a conocer los misterios de la Pasión, y que pueda ser no solo conocida, sino vivida. Y ya que no pueden salir los pasos, vamos a llevarlos simbólicamente”, apunta y repara en que con la iniciativa ha quedado patente “la riqueza de la Iglesia, cada parroquia dentro de sus características y posibilidades ha llevado a cabo distintas actividades, y ves la gran riqueza y los grandes carismas y la bondad de la gente para vivir la Cuaresma”. “Personalmente me aporta una gran admiración por nuestras parroquias, el cariño con que acogen los pasos, ha habido buena comunión”, resalta.




 

Jesús Carrascosa Martínez, 52 años, casado, padre de una hija y policía foral, ingresó en la Hermandad en 1992, cuando contaba 23 y “directamente al paso de la Caída”, ilustra. “En la familia no teníamos tradición de pertenencia a la Hermandad, pero un amigo de la cuadrilla ya formaba parte del paso y me animó a incorporarme”, explica. Su hija, 16 años, es de la Hermandad desde que nació y ha participado como figurante en diversos grupos de niños que salen en la procesión. En 2017, explica, se creó el de mozorritos del paso Caída del Señor, formado principalmente por hijos de los portadores. “Nos acompaña cuando salimos en el tercer vía crucis de la catedral y en Viernes Santo”, precisa.

 

Carrascosa es portador desde hace 29 años y en 2005 comenzó a colaborar con el anterior jefe de paso, en 2018 y tras la salida de éste, se produce un relevo y es ahora subjefe de paso con Pablo Vital al frente.

 

La Hermandad supone para Jesús “un espacio donde poder desarrollarte como persona y como cristiano y un lugar que mantiene en pie una tradición pamplonesa que no se debe perder”.

 

Recuerda la Semana Santa de 2020 “tan atípica como el año que nos tocó vivir”. “Ahora han cambiado algo las cosas y con la iniciativa de acercar la Hermandad a las parroquias y con los actos de Semana Santa en formato reducido, al menos vamos recuperando algo la tradición”, subraya.

 

Considera que Apadrina un Paso “ha sido una magnífica iniciativa, una forma de acercar la Hermandad a la sociedad, a través de las parroquias, ya que no puede mostrarse procesionando en la calle. El paso de la Caída ha sido apadrinado por la parroquia Santa María de la Esperanza de Doniantzu de Zizur Mayor, “se ha realizado un video, una exposición fotográfica y se les ha facilitado documentación relativa a la Hermandad”. “Los portadores, algunos entunicados, participamos junto a miembros de la parroquia en el vía crucis del 5 de marzo, coincidiendo con el día en que lo habríamos hecho en la catedral”, apunta que, por otro lado, el portador más joven acudió a la misa de los jóvenes del domingo 14 de marzo y dio testimonio. Jesús Carrascosa agradece la buena acogida a toda la comunidad parroquial.


Jesús Carrascosa, con el paso Caída del Señor. JOSÉ CARLOS CORDOVILLA

 

Hasta que Nuria Echavarren Hualde, 54 años, comenzó a salir con quien es su marido, Isidro Zabalza, nunca había visto una procesión de Semana Santa en Pamplona, ni había estado en la sede de la Hermandad. Llegó de su mano, colaboró un tiempo en la costura. “No sé coser ni bordar, pero tengo disponibilidad y siempre hay en qué ayudar”, sostiene que al cabo de los años ingresó como hermana. “Hasta entonces, hasta que empezamos de novios, siempre me iba fuera de Pamplona, al pueblo...”, señala que, como su suegro y su marido, ahora sus hijos también pertenecen a la Hermandad. Vecina de Mutilva, es feligresa en la parroquia de San Fermín, en la Milagrosa, y allí han apadrinado el paso de la Última Cena. Califica la experiencia de “maravillosa”. “Ha sido una enorme suerte, un privilegio, muchas veces pasamos delante de una iglesia y no le hacemos una visita al Señor, en eso La Última Cena nos dice mucho”, apunta Nuria Echavarren y repara en la relevancia de los sacerdotes. Son imprescindibles en nuestra vida, en nuestro bautizo, comunión, bodas, para ayudar a morir antes del paso definitivo al cielo y en este tiempo de pandemia su labor ha sido tan importante...”, subraya.

 

Nuria explica que “gracias a esta iniciativa mucha gente ha conocido la Hermandad, personas que se iban en Semana Santa fuera de Pamplona y es un mensaje maravilloso, una catequesis”. “De alguna forma Dios nos dice que no nos preocupemos, no podemos hacer procesiones por el covid, pero él irá a nuestras parroquias”, valora que este año la Semana Santa será muy especial. “El año pasado fue caos y tristeza, pero esta vez no”, resume.

 

Nuria Echavarren recuerda que el sacerdote Juan Ganuza, de la parroquia de San Fermín, les invitó a una misa y a una Hora Santa en el oratorio de la Hermandad, en agradecimiento. “Fue una velada muy bonita, aunque con la pena de los aforos restringidos”, concluye y aporta otro detalle: “Mi hermano era de los que siempre se iba, a Jaca, al pueblo, en fin. Este año conoció el paso en la parroquia y con él, la propia Hermandad, y ya ha solicitado el ingreso en ella”.

 


 

Nuria Echavarren, junto a Última Cena, el paso que apadrinaron en la parroquia de San Fermín. JESÚS CASO

 

PILAR FDEZ. LARREA Pamplona

 

¿POR QUÉ está ese ángel ahí? Pedro Cardeña Fuentes, 6 años despiertos y conversadores y un corazón que se intuye grande como sus ojos, ha conocido este año, con su parroquia, la de Buztintxuri, la sede de la Hermandad de la Pasión del Señor de Pamplona. Le vistieron de judío, le contaron la historia de los pasos, la de la propia Pasión de Jesús, de una manera didáctica. Se acercó curioso y se marchó contento. Lo explicaba este martes, en la misma casa de Dormitalería, en esa puerta que le queda aún tan grande. Su madre, María Fuentes, es catequista en este barrio de Pamplona y ha sido la suya una de las doce parroquias que han participado en la iniciativa ‘Apadrina un Paso’, una manera de acercar la Hermandad a Pamplona y a su Comarca, en el segundo año sin procesiones por causa de la pandemia. No hay Semana Santa en la calle, pero sí se celebra y de algún modo y de manera simbólica han sido los pasos los que se han desplazado a parroquias con realidades y carismas diferentes. Cada una ha llevado a cabo en el tiempo de Cuaresma distintas actividades: charlas, videos, visitas... y a su vez sus fieles han podido conocer la Hermandad y su historia en la calle Dormitalería, donde se conservan doce pasos que recrean la Pasión de Cristo.

 

Relación de parroquias y los pasos apadrinados: San Antonio María Claret (Buztintxuri), ‘Entrada de Jesús en Jerusalén’; San Fermín, ‘Última Cena’; San Salvador, ‘Oración en el huerto’; San Nicolás, ‘El Prendimiento’; San Blas de Burlada, ‘La Flagelación’; San Cernin, ‘Ecce Homo’; San Pedro y San Saturnino de Mutilva, ‘Jesús con la cruz a cuestas’; Santa María de la Esperanza Doniantzu de Zizur Mayor; ‘La Caída’; Unidad Pastoral del Corazón de Jesús y Santa Vicenta María, ‘Cristo Alzado’; San Miguel, ‘Descendimiento de la cruz’; Santa María de Ermitagaña, ‘Santo Sepulcro’. ‘La Dolorosa’ está en San Lorenzo.


El de la parroquia del Salvador de Pamplona ha sido un apadrinamiento musical. Recibieron al paso de la Oración en el Huerto y pensaron que podrían recrearlo, con las herramientas que tienen, el órgano y las voces. Lo explica Raúl del Toro, organista colaborador en esta iglesia de la Rochapea y profesor en el conservatorio Pablo Sarasate y en el Superior de Navarra. “Como tenemos un pequeño grupo de cantores se nos ocurrió que podíamos grabar un pequeño video que ilustrase ese pasaje de la Pasión”, explica Del Toro. Utiliza el adjetivo pequeño dos veces en la misma frase, pero el resultado del trabajo audiovisual nada tiene de pequeño. Está en el canal de Youtube de la parroquia y lo pueden ver en la página en internet de este periódico. Eligieron un motete, una obra del italiano Giovanni Croce (1557-1609), titulada ‘In monte oliveti’ en el monte de los olivos. Interpretaron el texto latino y su traducción, con imágenes grabadas en un olivar que combinan con las de la parroquia en el órgano. El grupo de cantores inició su andadura en Navidad y el video lo interpretan Eva Cernanska, soprano; Liubov Melnyk, contralto; y Xabier Montón, tenor y el propio Raúl del Toro al órgano.

 

Considera “una alternativa estupenda” la iniciativa de la Hermandad de la Pasión, “aunque nada pueda sustituir a la realidad de una procesión, es una buena manera de continuar la unión de fe y espiritualidad con la belleza artística”.




 

María Fuentes Gutiérrez, administrativa de 45 años, es catequista en la parroquia de Buztintxuri de Pamplona, este año con niños de primer año, de entre 7 y 8 años que inician de su mano la preparación para recibir la Primera Comunión. Han apadrinado el paso ‘La Entrada de Jesús en Jerusalén’ y considera que es “una buena forma de enseñar a los niños cómo es la Semana Santa”. “Esta será más alegre, son niños pequeños y está bien para explicarles porque con el covid no han podido hace excursiones, pero hemos podido ir a la sede de la Hermandad, donde se han sentado, han conocido los pasos y Teresa Jaurrieta se ha desvivido por explicarles e incluso vistió a varios niños. Fue una salida de la seriedad, de lo que es la catequesis en tiempos de pandemia y ha resultado muy enriquecedor para todos”, reflexiona María, “profundamente agradecida por la iniciativa de la Hermandad”.

 

Tuvieron asimismo oportunidad de conocer la historia a través del jefe de paso. “Y en la parroquia le hemos recibido, le hemos cantado... ha sido casi más cercano que un Viernes Santo sin pandemia”, recuerda que se dividieron en grupos para que todos pudieran participar.

 

María Fuentes considera que sería interesante mantener la iniciativa Apadrina un Paso cuando se retomen las procesiones.

 

Casada y madre de tres hijos de 19, 9 y 6 años, no pertenece a la Hermandad de la Pasión, pero siempre acompañan a la procesión en días como el domingo de Ramos y había estado en la sede de Dormitalería, aunque nunca en una visita guiada como la de este año. “Ha sido enriquecedor conocer a Ana y Teresa, dos grandes mujeres tan implicadas”, concluye María.

 


“En este año en que todo está siendo tan especial también nuestra Cuaresma lo era. Los monitores nos contaron que la parroquia había apadrinado un paso de Semana Santa y al principio nos costó entender el alcance que tenía para nosotros. ¿Qué podíamos hacer con un paso? se preguntaron los scouts de la parroquia de San Pedro y San Saturnino de Mutilva, entre ellos Beatriz Urmeneta y Guillermo Bayo. Era ‘Jesús con la cruz a cuestas’ y explican que “todo cambió” cuando vieron un fragmento de la película ‘La Pasión de Cristo’. “Entonces fue fácil comprender”, resumen. Y lo primero que les suscitó, afirman, fue agradecimiento. “Ver su rostro es algo que no se puede ignorar, Jesús lo da todo por amor y a cambio de nada, es una lección para nosotros que vivimos en un mundo donde casi nadie actúa desde la gratuidad. Pero otra arista es que siempre hay ayudas: cirineos que hacen más fácil llevar la cruz cada día y la primera ayuda para nosotros es el propio grupo, que como parte de nuestra Iglesia actúa como cirineo”, describen. “En el grupo podemos mostrarnos como somos, de verdad, compartir lo que llevamos en el corazón y crecer la fe. Como consecuencia de todo esto y aunque todavía no seamos muy mayores, también hemos descubierto que somos ayuda para llevar las cruces de otros”, destacan.

 

En la parroquia colaboran con el proyecto Bocatas Navarra, “asociación que nace del Evangelio para atender a personas excluidas de la sociedad, que viven pobreza o en situaciones difíciles”. La labor se hace con donativos.






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