I
Domingo de Adviento ciclo C (Lucas 21, 25-28.34-36)
Lecturas de la Misa de
este Domingo.
L I-C-ADVIENTO – LECTURAS DE LA MISA
Blog de los hermanos y hermanas portadores del Paso de la Caída. Hermandad de la Pasión del Señor. Pamplona.
I
Domingo de Adviento ciclo C (Lucas 21, 25-28.34-36)
Lecturas de la Misa de
este Domingo.
L I-C-ADVIENTO – LECTURAS DE LA MISA
XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B. SOLEMNIDAD DE CRISTO REY
(Juan 18, 33b-37) :
Lecturas de la Misa de este Domingo.
XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B. San Marcos (13,24-32):
La espera en el retorno de Cristo nos pone en movimiento. La carta a los Hebreos señala que Jesús «con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados». Jesús se ha ofrecido de una manera perfecta por nosotros. Por eso conocemos su victoria sobre el pecado y la muerte. Nosotros, sin embargo, debemos beneficiarnos progresivamente de esa victoria de Cristo, es decir, tenemos que crecer en santidad a la medida de Cristo. De ahí la enseñanza de la higuera. Las yemas que salen y las ramas tempranas nos invitan a reconocer la acción de Cristo en la historia, en la Iglesia y en nosotros.
Lecturas de la Misa de este Domingo.
L-I-B-TPO ORDINARIO 27-33 – LECTURAS DE LA MISA
XXXII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B. San Marcos (Marcos 12, 38-44).
Además,
el gesto proviene de una viuda, de una de aquellas a las que los escribas
«devoran sus bienes» y que, imaginemos, estaba allí porque había sido
convencida de que el esplendor del templo era más importante que su misma
subsistencia. Aunque así fuera, como algún autor insinúa, hay que reconocer, y
lo descubrimos por la nueva mirada de Jesús, que la viuda ha desbordado con su
gesto cualquier formalismo. La piedad de los sencillos excede siempre la
pretendida santidad que les imponen quienes intentan aprovecharse de ellos.
Lecturas de la Misa de este Domingo.
L-I-B-TPO ORDINARIO 27-33 – LECTURAS DE LA
MISA
XXXI Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo B. San Marcos (12,28b-34)
«Lo que realmente nos une a Dios es una relación de amor. Y el amor de Dios es infinito. Y tener parte en este amor significa amar y darse hasta el sacrificio. Por esto, no se trata tanto de lo que hacemos como del amor con que lo hacemos, con que nos entregamos. Por esto, la gente que no sabe ni dar ni recibir amor son, aunque tengan muchas riquezas, las personas más pobres de los pobres».
Santa Teresa de Calcuta.
Lecturas de la Misa de este Domingo.