SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (Lucas 1, 39-56)
(Fuente:
David Amado, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de esta solemnidad.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-08-15
Blog de los hermanos y hermanas portadores del Paso de la Caída. Hermandad de la Pasión del Señor. Pamplona.
SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA (Lucas 1, 39-56)
(Fuente:
David Amado, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de esta solemnidad.
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XX Domingo Tiempo Ordinario ciclo C (Lc 12, 49-53)
No deja de sorprendernos que en el evangelio de hoy Jesús quiera ver arder la tierra, o traer división.
Lo
que el Señor busca es purificar el mundo, y qué mejor que el fuego que consume
para hacer algo nuevo, como la vida que nos trae su bautismo. El fuego nos
remite hoy 14 de agosto a san Maximiliano Kolbe, quien en la frialdad de un
campo de concentración, hizo arder el
amor de Dios al ofrecer su vida en lugar de otro prisionero.
Respecto
a la división y ausencia de paz que su llegada va a provocar, lo que Jesús
rechaza es esa paz que, en la aparente ausencia de conflictos, encubre el mal o
la injusticia. Quien se una a Jesús se mantendrá en constante lucha contra toda
clase de mal y se enfrentará a la incomprensión e incluso a la persecución. En
cuanto a la división, se nos deja bien claro que no se trata de encontrar un
equilibrio entre el bien y el mal, ni una seguridad y paz aparentes, sino que
el mal ha de ser vencido por el amor y que la fidelidad al amor, muchas veces,
va a conllevar incomprensión y sacrificio.
(fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-08-14
Interesantísimo artículo de nuestro hermano prior, Luis Javier Fortún Pérez de Ciriza, publicado en DIARIO DE NAVARRA, el 17 de septiembre de 2021.
Puede resultar extraño o incluso provocador iniciar una
serie de personajes navarros ilustres y comenzarla por un hombre nacido en
Francia. Es frecuente, aquí y en muchos sitios, mirar con recelo al venido de
fuera. Es evidente que Navarra la hemos construido los navarros, pero esa
condición no se reserva a los nacidos físicamente en esta tierra, sino que
también se extiende a muchas personas que, individualmente o en grupo, han
llegado a Navarra, han trabajado por y para ella, e incluso han ocupado un lugar
relevante en su historia, hasta dejar huella en el presente cotidiano. Este es
el caso de Arnaldo de Barbazán y bien merece un recuerdo.
Un obispo francés para controlar Navarra
Tanto Bigorra como Bearne estaban en manos de los condes de
Foix, que gobernaban sus estados desde el castillo de Pau. En 1305, a ruegos
del conde Gastón I, el papa Clemente V, había concedido a Arnaldo una canonjía
en la catedral de Pamiers, situada dentro del condado de Foix. Fue una forma de
dotar de un puesto y unas rentas a Arnaldo, que no expresó especial inclinación
al sacerdocio. Trece años después seguía sin ordenarse.
A principios de diciembre de 1317 fue preciso nombrar obispo
de Pamplona por quinta vez en dos años. Dos franceses, nombrados en 1316 y
1317, se habían dado prisa en ser trasladados a otras diócesis de Francia; un
tercer francés renunció al nombramiento. El cuarto designado, el navarro Jimeno
García de Asiáin, murió el 2 de diciembre de 1317 sin haber conocido su
nombramiento. Desde 1310 Felipe el Hermoso, rey de Francia, había conseguido
que los papas de Aviñón nombraran a franceses como obispos de Pamplona. Lo
mismo hizo con importantes monasterios cistercienses como Leire y Fitero. Se
trataba de incrementar su control sobre Navarra, un reino que había recibido de
su mujer Juana I de Navarra y en cuyo trono se fueron sucediendo sus tres
hijos: Luis I (1305), Felipe II (1316) y Carlos I (1322).
El 12 de enero de 1312 el papa Juan XXII nombró obispo de
Pamplona a Arnaldo de Barbazán, quien en los meses siguientes se ordenó
sacerdote y fue consagrado obispo. En junio de 1318 ya estaba en Pamplona,
dispuesto a ser un peón de la monarquía francesa en Navarra, sin saber que esa
condición inicial se iba a modificar sustancialmente a lo largo de 38 años de
gobierno de la diócesis de Pamplona, hasta llevarle a identificarse con su
diócesis y su reino.
Burgo de la Navarrería el señorío de Pamplona (1319-1324)
Nada más llegar a Pamplona, Arnaldo de Barbazán se aplicó a resolver las consecuencias de la Guerra de la Navarrería (1276). Tres décadas más tarde el burgo de la Navarrería, destruido por el ejército francés, seguía en ruinas y deshabitado, bloqueado por el rey de Francia y de Navarra, que pretendía el señorío de Pamplona en exclusiva, prescindiendo del obispo. En 1281 y 1291 se habían negociado acuerdos, pero fueron impugnados y no se ejecutaron.
Aprovechando el viaje a París para el juramento del rey
Felipe II (septiembre de 1319), el obispo y los representantes del cabildo
negociaron un nuevo acuerdo. Entregaron al monarca el señorío sobre Pamplona,
la jurisdicción y los impuestos que cobraban, así como los castillos de Salinas
de Oro y Monjardín. La Iglesia retuvo todos los bienes que poseía en la ciudad
y recibió una renta de 500 libras anuales, que duplicaba las compensaciones
económicas que había pedido. Además, el rey se comprometió a permitir la
repoblación de la Navarrería y luego añadió el patronato sobre las iglesias de
doce pueblos. De esta forma concluyó el señorío episcopal sobre Pamplona, que
había durado tres siglos, pero que había sido fuente de disputas con la corona
durante más de setenta años. Se lograba la paz y la Iglesia recuperaba la
colaboración y la protección del rey.
Cambio de dinastía y transformación del obispo
Colaboración y conflicto con los reyes
Obispo celoso
El balance de sus relaciones con el cabildo de la catedral
también fue positivo. Aunque sostuvo conflictos iniciales con los arcedianos de
la tabla y de la cámara, logró que finalmente se avinieran a acuerdos para
incrementar las raciones de alimentos y vestidos que ambos debían entregar al
resto de los canónigos (1329). También fomentó el culto en la catedral,
promulgando reglas sobre el oficio divino y elaborando dos breviarios (1332,
1354), así como una guía litúrgica.
Obispo constructor: claustro y capilla Barbazana
Restos mortales de Barbazán en 1865. Fotografía de Leandro
Desagues. Encima, el dorso de la fotografía.
XIX Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C (Lc 12, 32-48)
En la medida en que percibimos nuestra verdadera relación con Jesús, que se nos ha comunicado sacramentalmente, y la alimentamos con nuestra oración, la vigilancia, a la que aluden las lecturas de este domingo, pasa a convertirse en servicio. No es una carga, sino la conciencia de que, aunque aún no se ha manifestado en plenitud, ya está con nosotros. Velar es trabajar por su reino, mostrar a los demás, mediante el ejercicio de la caridad, su triunfo sobre el pecado y sobre la muerte, y testimoniar que un día su victoria, su reino de amor, se mostrará plenamente.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-08-07
XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C (Lc 12, 13-21) San Ignacio de Loyola
Las realidades materiales no han de
ser despreciadas, sino reconocidas en su justo valor. De la misma manera,
nuestro trabajo no puede finalizar en lo que puede ser destruido, sino que
tiene que abrirse a algo más grande. Jesús, con su amor, nos mostró el
verdadero valor de las cosas y también de la vida entregada. El tesoro en el
cielo se forma viviendo según el amor de Dios, utilizando las cosas de este
mundo “A Mayor Gloria de Dios”, haciendo el bien a cuantos nos rodean.
(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-07-31
Solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España (Mateo 20, 20-28)
Si
hoy celebramos a Santiago es porque comprendió la lección del Maestro, al igual
que los demás apóstoles, y por su fidelidad, servicio, y ansia de compartir los
dones de la fe y el amor.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-07-25
XVII Domingo Tiempo Ordinario C (Lucas 11,1-13)
Los
discípulos veían a Jesús retirarse a orar con frecuencia y no les pasaba
desapercibida la singularidad de su oración, en la que hubo momentos de
especial intensidad, como en la transfiguración. No es extraño, pues, que un
día le pidieran que les enseñara a orar. Y Jesús les dio el Padre Nuestro, que
-en palabras de San Agustín- contiene todo lo que puede pedir el hombre, y nos
introduce en el misterio de su ser y de su vida. La parábola que acompaña al
Padre Nuestro subraya la idea de que Dios es Padre y que no hemos de temer
acercarnos a él y pedirle con insistencia. No hay inoportunidad, pues Dios
siempre está dispuesto a escucharnos
Con
su oración y entrega, Jesús alcanzó misericordia para todos. La oración no es
un refugio, sino el lugar de la intimidad con Dios y en ella, el Señor ayuda a
descubrir de qué manera podemos colaborar con Él en la salvación del mundo.
El
anuncio de la donación del Espíritu Santo «a los que se lo piden» abre nuestra
oración a considerar todas las necesidades, tanto materiales como espirituales,
que descubrimos a nuestro alrededor.
(Fuente: David Amado Fernández revista Magníficat)
Lecturas de la Misa de este Domingo.
http://www.ciudadredonda.org/calendario-lecturas/evangelio-del-dia/?f=2022-07-24