jueves, 4 de septiembre de 2025

CRUZ QUE APELA A NUESTRA VOLUNTAD

 XXIII Domingo del Tiempo Ordinario ciclo C (Lc 14, 25-33)

Jesús se dirige a la multitud que le acompaña en su camino hacia Jerusalén, y señala quiénes no pueden ser sus discípulos: los que no pospongan a su padre y a su madre, quienes no carguen con su cruz y quien no renuncie a todos sus bienes. No se trata de simples consejos: es la misma Sabiduría la que habla y nos indica el camino para ser sabios. La propuesta de Jesús apela a nuestra voluntad, no a la fuerza, sino con toda libertad». La exigencia de Jesús es tan grande que no quiere saltarse nuestra libertad («quien quiera»), animándonos a expandirla al máximo. En su propuesta, aparece la totalidad, tanto en la entrega (renuncia a todo), como en la intensidad del amor (no anteponer a nadie ni a uno mismo a Cristo) y en el modo (cargar con la cruz). Por eso, siempre que escuchamos las «exigentes» palabras del Maestro, recordamos que, si nos pide algo, es porque antes nos lo ha dado, y que nosotros lo que hacemos es corresponder a su amor. Además, ¿no nos enseña la misma experiencia que quienes han acogido sus palabras sin matices han empezado también a amar a sus padres, a perdonar a sus cónyuges y un largo etcétera? ¿Acaso no son muchos los que, al cargar con la cruz detrás de Cristo, han comprendido el sentido de su sufrimiento o, al menos, han sido capaces de sobrellevarlo sin perder la paz interior ni caer en la amargura? ¿No es verdad que, en la renuncia a los bienes por amor a Cristo, muchos han encontrado la alegría e incluso se han liberado de preocupaciones. Hemos sido redimidos por Cristo y, acogiendo su palabra e imitando su ejemplo, le seguimos por el camino de la salvación..

    

(Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la misa de este domingo.

https://servicioskoinonia.org/leccionario/texto/3056CTOD23.html




jueves, 21 de agosto de 2025

CORRESPONDIÉNDOLE TOMANDO DE LO QUE NOS HA DADO

  XXII Domingo Tiempo Ordinario ciclo C (Lc 14,1.7-14)

La perspicacia de Jesús en la invitación-trampa a comer un sábado, no se limita a lo exterior, sino que penetra hasta lo más profundo del alma. Con gran pedagogía, recurre a una norma de cortesía y protocolo, el lugar que cada uno ha de ocupar en la mesa, para enseñar sobre la manera de conducirse en la vida: «El que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido». Esto nos traslada de inmediato a la Última Cena, cuando Jesús se levantó de la mesa para lavar los pies a sus discípulos. Eligió el último lugar no para quedar relegado, sino para servir.

 En nuestra lengua hay un dicho: «El que regala bien vende si el que recibe entiende», porque es fácil convertir el don en trueque y acuñar la generosidad como moneda de mercado. Jesús sin embargo,  apunta a la gratuidad con la que ha de hacerse todo para que la invitación sea auténtica. En el modelo de Cristo sólo se le corresponde tomando de lo que él nos ha dado.

 (fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://lecturasmisa.wordpress.com/leccionario-i-c/#_DOMINGO_XXII_DEL



LA PUERTA ESTRECHA DEL MISTERIO DE CRISTO

  XXI Domingo Tiempo Ordinario ciclo C (Lc 13,22-30)

 Jesús nos anima a entrar por la puerta estrecha, por la que, una vez cerrada, ya no se podrá pasar.     La puerta es estrecha en el sentido de que no se trata de que introduzcamos a Jesús en nuestra vida como un complemento, sino de que nosotros entremos en el misterio de Cristo. Eso explica la decepción de los que han comido y bebido con el Señor o lo han escuchado en las plazas, pero, finalmente, se encuentran con la puerta de la casa cerrada. Son los que han tenido la oportunidad de establecer una relación permanente con el Señor, pero o la han ido postergando o no han querido profundizar en ella.

La puerta estrecha es irse configurando a la medida de Cristo. Mientras somos humildes y sencillos, nos es fácil pasar por ella y, como dice Jesús en otro momento, podemos entrar y salir, casi como un juego. Pero, en cuanto crecemos un poco, necesitamos de la corrección y de que otros fortalezcan nuestras manos débiles y robustezcan nuestras rodillas vacilantes.

  (Fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

 Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://lecturasmisa.wordpress.com/leccionario-i-c/#_DOMINGO_XXI_DEL




jueves, 14 de agosto de 2025

AMOR QUE SANA, QUEMA Y TRAE DIVISIÓN

  XX Domingo Tiempo Ordinario ciclo C (Lc 12, 49-53)

 Deseando que todo el mundo arda en llamas, las palabras de Jesús toman el carácter de una confidencia. Se ha visto en este fuego una referencia al Espíritu Santo que Jesús dona a sus apóstoles después de su resurrección. Es un fuego que debe extenderse por doquier, pero también un fuego, como el que aprendieron a dominar los antiguos, que hay que custodiar en el interior de cada uno para que no se apague. El Señor quiere comunicarnos su pasión redentora, que nos inflamemos en su amor. Si nos dejamos transformar por él, también seremos capaces de propagarlo. El fuego del Señor, aun sanando, quema y trae división. La pregunta viene a ser si estamos dispuestos a entrar en ese incendio, que es el de la transformación interior y el testimonio.

 (fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://lecturasmisa.wordpress.com/leccionario-i-c/#_DOMINGO_XX_DEL




NO HA DEJADO ESTA MISIÓN SALVADORA

 SOLEMNIDAD DE LA  ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA  (Lucas 1, 39-56)

             «Asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna. Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada»

 (Fuente: Lumen Gentium, 62)

Lecturas de la Misa de esta solemnidad.

https://lecturasmisa.wordpress.com/leccionario-iv/#_15_de_agosto



viernes, 8 de agosto de 2025

VELAR ES CUIDAR

 XIX Domingo del Tiempo Ordinario C (Lc 12,32-48)

         

Velar en la espera del retorno del Señor es cuidar de su pueblo, de todos los que tenemos encomendados (los pastores de los fieles y los cristianos los unos de los otros), para que a nadie le falte el alimento necesario (de la predicación, de los sacramentos, de la caridad). Es la imagen de José en Egipto. Pero al cumplir con esa tarea, también se cuida del mismo Jesús, como hizo el esposo de María. La vigilancia no nos distrae de las ocupaciones terrenas, pero nos permite, en medio de ellas, reconocer las diferentes llamadas del Señor para responder, en cada momento, a lo que nos pide.

 

(fuente: David Amado Fernández, revista Magníficat)

           

            Lecturas de la Misa de este Domingo.

https://lecturasmisa.wordpress.com/l-i-c-tpo-ordinario-10-19/#_DOMINGO_XIX_DEL